Elegir un anteojo no es solo elegir un diseño: cada parte cumple una función. Conocerlas te ayuda a entender por qué un anteojo se siente cómodo (o no), por qué dura más o menos, y qué revisar antes de comprar. Te lo mostramos en detalle.

 

1. Lentes transparentes

Son el corazón del anteojo: de su calidad depende la nitidez de la visión. Un buen tratamiento óptico evita distorsiones y mantiene la vista cómoda durante todo el día.

 

2. Marco liviano

El material del marco (acetato, TR90, metal) define el peso que vas a sentir en la cara. Cuanto más liviano y bien balanceado, menos marca deja y más cómodo es de usar por horas.

 

3. Bisagras reforzadas

Es la parte que más trabaja: se abre y se cierra decenas de veces por día. Las bisagras reforzadas (de resorte o de varios barriles) son las que más aguantan el uso diario sin aflojarse.

 

4. Patillas ergonómicas

Apoyan sobre las orejas y sostienen buena parte del peso del anteojo. Una patilla bien diseñada se ajusta sin apretar y evita que el anteojo se resbale.

 

5. Apoyo nasal cómodo

Las plaquetas (o el puente, en los anteojos sin plaquetas) distribuyen el peso sobre la nariz. Son también la parte que más se desgasta y más fácil se cambia: si notás marcas o que el anteojo se desliza, puede que sea momento de renovarlas.

 

6. Estilo versátil

Más allá de la función, la forma y el color del armazón son los que definen si el anteojo te queda bien con tu rostro y tu día a día.

 

Conocer estas seis partes te da una base simple para elegir mejor y para cuidar tus anteojos como corresponde. Si tenés dudas sobre el estado de los tuyos, te los revisamos sin cargo.